Collage de portadas: Malabata – TrisTes; Kafferast – Old school agent; ESYA – Chasing Desire; Beto – Chory El Bendecido

Cuatro canciones: Malabata, Kafferast, ESYA y Beto

Deseo, nostalgia y supervivencia: cuatro canciones que laten entre la mente y la realidad

Entre bucles emocionales, identidades rotas y fe en medio del caos, ESYA, Kafferast, Beto Chory y Malabata trazan un mapa sonoro tan íntimo como inquietante.

“Chasing Desire” – ESYA

“Chasing Desire” de ESYA es una exploración hipnótica y ligeramente inquietante del deseo como ciclo infinito, donde anhelar se vuelve más importante que alcanzar. Con una base de indie pop y alternative dance, la canción construye un paisaje sonoro irregular y magnético, en el que los beats parecen tambalearse con intención, como si reflejaran la inestabilidad emocional que propone la letra.

El proyecto de Ayşe Hassan se siente profundamente personal: una especie de laboratorio emocional donde lo incómodo y lo honesto conviven sin filtros. La voz, contenida pero cargada de tensión, guía al oyente a través de una narrativa que cuestiona decisiones, relaciones y ese impulso casi biológico de perseguir lo que no necesariamente necesitamos.

La idea del deseo como un bucle, casi un ouroboros emocional, se traduce tanto en la estructura como en la atmósfera del tema. “Chasing Desire” no busca resolver, sino confrontar, convirtiéndose en una pieza introspectiva que incomoda, atrapa y resuena mucho después de terminar.

“Old School Agent” – Kafferast

“Old School Agent” de Kafferast es una cápsula sonora que mezcla synthpop, dream pop y destellos de alt pop para construir la figura de un agente atrapado entre nostalgia y decadencia moderna. La canción se desliza sobre sintetizadores suaves y envolventes, creando una atmósfera casi cinematográfica, como si estuviéramos observando a este personaje en una película que nunca termina de resolverse.

A diferencia de otros temas más caóticos del proyecto, aquí Kafferast opta por un enfoque más contenido, donde la melancolía se filtra entre capas electrónicas brillantes. Sin embargo, bajo esa superficie pulida late la misma ansiedad característica de su universo creativo: una tensión sutil que sugiere desgaste, rutina y una desconexión con el presente.

El “agente” se convierte en símbolo de una identidad que ya no encaja en el mundo actual. Con un tono nostálgico y elegante, la canción transforma lo cotidiano en algo casi existencial, manteniendo ese sello de honestidad incómoda que define a Kafferast.


“El Bendecido” – Beto Chory

“El Bendecido” de Beto Chory se mueve dentro del universo narrativo del regional mexicano contemporáneo, donde las historias personales se mezclan con lealtades, fe y códigos de supervivencia. La canción presenta a un protagonista que reflexiona sobre la vida rodeada de riesgos, dinero y alianzas, mostrando una mezcla de precaución, gratitud y orgullo por quienes lo respaldan.

A lo largo de la letra, el narrador reconoce la protección de figuras clave en su vida, desde amigos cercanos hasta una presencia espiritual que describe como guía y protector. Esta dualidad entre lo terrenal y lo divino aporta un matiz interesante: mientras se habla de conflictos, enemigos y poder, también aparece la idea de destino, fe y protección desde lo alto.

Musicalmente, el tema sigue la tradición de los corridos modernos, donde la narrativa directa es el centro de la canción. “El Bendecido” funciona así como un retrato de identidad, lealtad y supervivencia dentro de un mundo donde la confianza y el respeto lo son todo.

TrisTes” – Malabata

“TrisTes” de Malabata es una pieza que respira desgaste emocional desde el primer verso, como si cada palabra cargara el peso de intentos fallidos y esperanzas erosionadas. La canción se mueve en un terreno íntimo y melancólico, donde la repetición del cansancio no solo es lírica, sino también sensorial.

El tono es introspectivo y casi confesional: habla de luchar sin resultados, de mirar atrás y encontrar más pérdidas que logros, de quedarse atrapado en un ciclo donde el tiempo pasa pero nada realmente cambia. El coro, con su insistente “sigo esperando loco y sin fe”, funciona como un eco persistente de frustración y resignación.

Musicalmente, los espacios instrumentales refuerzan esa sensación de vacío, dejando que la emoción se expanda sin prisa. “TrisTes” no busca consolar, sino acompañar en ese estado gris donde todo pesa un poco más. Es una canción que conecta desde la honestidad cruda, como un suspiro largo en medio del ruido cotidiano.

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